Preguntas frecuentes durante el posparto

Todo lo que necesitas saber.
Cada mujer es distinta, cada maternidad es única, y cada nuevo día presenta retos distintos.

 

Encontrarás aquí algunas preguntas frecuentes que hemos recibido, ofreciéndote la totalidad de las respuestas en nuestro apartado de comunidad de la app.

Si te interesan las preguntas frecuentes para el embarazo, es por aquí.

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¿Cuándo esperar la subida de la leche?

Aunque no todas las madres lo consiguen ver, entre el tercer y cuarto mes de embarazo se empieza a producir el calostro. El calostro ya es leche, aunque tenga una composición distinta, adaptada para los primeros días de tu bebé.

Suele ser entre las 24 y 72 horas del parto es cuando se produce lo que llamamos como ‘subida de la leche’ y para cada madre puede ser en un momento distinto, puesto que hay varios factores que pueden influenciar. 

 

El nacimiento de la placenta causa una cascada hormonal que permite que empiece esa ‘subida’. 

El proceso de lactancia necesita de la sincronía entre madre i bebé, de forma que el pecho empieza a producir leche según las demandas de tu bebé. 

Hay muchas madres a las que se les ofrece leche de fórmula a las 24 horas del nacimiento del bebé con el pretexto de que ‘no producen suficiente leche’. Al introducir fórmula, sin que sea necesaria,  durante las primeras 48 horas especialmente, alteramos ese equilibrio.  

 

Algunos de los factores que pueden determinar que esa subida sea más tardía son que la placenta no se haya desprendido totalmente, lo que denominamos retención de placenta o de membranas y el cuerpo no entienda que el parto ha finalizado, interrumpiendo esa cascada hormonal de la que estábamos hablando. 

Este proceso se inicia independientemente del tipo de parto. Aunque factores como la separación de la madre y el bebé en la cesárea, la reducción del tiempo haciendo piel con piel, el tipo de medicación utilizada y el retraso de la primera toma son los grandes obstáculos de este proceso.

 

Otros factores, como la pérdida de sangre en el parto, el estrés o el estado de tu salud mental pueden también influir en este proceso. Así que siempre que dudes vuelve al momento clave, repite el piel con piel tanto como puedas, será tu mejor aliado y no dudes contactar con tu matrona o profesional experto en lactancia para acompañarte en este proceso.

Tu suegra, ¿ángel o demonio?!

Nuestro círculo más íntimo de personas, son con quienes elegimos estar y suelen ser nuestro mayor apoyo psicoemocional en los momentos clave de nuestra vida, como es la maternidad.

También en nuestro círculo cercano, hay personas que no elegimos sino que están ahí por ser familia, o estar relacionados a quienes nosotros elegimos.

Los familiares de nuestra pareja, son de alguna manera parte de nuestra familia, y muchas veces están más cerca de lo que elegimos, cumpliendo roles o mandatos a veces establecidos por la cultura y la tradición.

Esto puede ser una gran bendición, un regalo, así como un gran problema.

 

Es importante que sepas que, aunque uno no puede elegir quien es o no es de la familia, en este caso de la pareja, una siempre puede poner límites en esa relación.

En concreto, yo no puedo elegir a mi suegra, es un título que parte de una relación familiar. Pero si puedo elegir cómo me relaciono con ella, y puedo exigir respeto y límites para mi espacio personal y el de mi bebé. 

Cuando los límites son claros, expresados en forma asertiva (sin agresividad pero con firmeza), permiten cuidar necesidades legítimas y evitarnos malestar y complicaciones.

 

Cuando podemos ser conscientes de nuestras necesidades y de nuestro espacio vital, y lo cuidamos con límites, invitamos a un acompañar más respetuoso de nuestras necesidades y a relaciones más saludables, aunque esto sea distinto a la expectativa que tenían quienes nos quieren acompañar. 

 

¿Qué cambios en tu estado anímico estás experimentando durante el post-parto?

Después del parto, es común que puedas haber experimentado una mezcla de emociones, todas ellas muy intensas, que pueden ir desde la alegría, la dicha, la felicidad… al miedo, preocupaciones, ansiedad, melancolía, tristeza, labilidad emocional. Acabas de dar a luz a tu bebé, y estás enfrentándote a situaciones nuevas que requieren nuevas capacidades, herramientas, aprendizajes y estrategias personales que poco a poco vas a ir desarrollando. Estás preparada para ello, pero estás en pleno proceso de adaptación a tu bebé, a tu rol de madre. Un proceso de adaptación a una realidad cambiante puede llevar, o bien a un proceso de cambio y madurez, o bien a un proceso de sufrimiento patológico. Es por este motivo que debemos diferenciar cuando nuestras emociones y sentimientos forman parte de este proceso normal de adaptación, o cuando pueden suponer un riesgo de padecer síntomas más severos. En Dana encontrarás varios programas para acompañarte en este proceso de la matrescencia.

 

¿Has pasado por el baby blues (también llamado el blues postnatal)?

La mayoría de las mujeres experimentan síntomas de depresión a lo largo de las primeras semanas después del parto. Estos síntomas pueden ser llanto ocasional, labilidad emocional, hipersensibilidad, fatiga, insomnio, irritabilidad, dispersión mental, etc. que se atribuyen a este proceso normal de adaptación que se da después del parto y que comúnmente se ha llamado baby blues. Estos síntomas suelen desaparecer pasadas dos o tres semanas y no suelen necesitar de atención psicológica.

La principal diferencia entre el baby blues y la depresión posparto radica en la intensidad de estos síntomas, en la duración de los mismos, y en la interferencia que puedan suponer en tu día a día.  En la depresión posparto, la tristeza es más severa, pueden aparecer también sentimientos intensos de culpa, pensamientos negativos hacia tu bebé y hacia tu capacidad de criarlo que interfieren en tu día a día y en tu relación con tu bebé. Por otro lado, la labilidad emocional asociada al baby blues, suele aparecer los primeros días después del parto, y remitir dos o tres semanas después, mientras que la depresión posparto puede aparecer incluso meses después de haber dado a luz.

¿Has cambiado tu alimentación después del parto? ¿Qué alimentos te han ayudado a sentirte mejor físicamente?

La nutrición durante el posparto es clave para recuperarse y ganar energía para afrontar esta nueva etapa de tu vida. Al igual que en el embarazo si tu alimentación ya es saludable, sigue nutriendo tu cuerpo con alimentos repletos de vitaminas y minerales, de calidad  y naturales. Cuídate y déjate cuidar. No es un buen momento para realizar dietas centradas en bajar de peso ya que pueden conducir a una mayor fatiga y peor recuperación. Escucha tu cuerpo y confía en tu intuición.

 

¿Has pasado por una depresión postparto?

Todo el periodo del embarazo es un tiempo de desarrollo y preparación que implica grandes cambios fisiológicos, hormonales y también psicoemocionales. Algunos de esos cambios culminan con el momento del parto, momento en el cual muchas variables “regresan” a estados anteriores, pero es el momento donde también se inician nuevos cambios o profundizan otros que venían desarrollándose. 

El periodo del post- parto es un tiempo de gran vulnerabilidad, pero justamente porque quiere ser un momento de una enorme sensibilidad. Es un periodo donde existe estadísticamente una mayor propensión a sufrir síndromes depresivos, y es por ello que nos debemos anticipar y cuidarnos. 

Es normal y esperable que haya cambios en el humor e incluso que aparezcan pensamientos negativos. Esto puede ser parte del proceso esperable y saludable, cuando son momentos del día, pero pasan. 

 

Debemos estar alerta cuando esto pasa durante la mayor parte del día, la mayoría de los días y al menos dos semanas. Cuando este estado nos interrumpe por completo la capacidad de disfrutar o sentir placer. Cuando el malestar genera un sufrimiento significativo o una gran incapacidad para continuar con las responsabilidades y propósitos.

Especialmente debemos pedir ayuda o consultar si en un contexto de humor depresivo, experimentamos que no podemos lidiar con las responsabilidades básicas del cuidado del bebé o de nuestro propio cuidado. Cuando sentimos que no podemos conectar emocionalmente con el bebe y sus necesidades. Cuando los pensamientos negativos se convierten en una culpa excesiva, en baja autoestima o ideas catastróficas de no poder más con la situación y que todo irá mal. 

 

Y sin duda es urgente consultar con un especialista en salud mental cuando aparecen pensamientos de muerte (no querer existir mas) o de suicidio (desear quitarse la vida o lastimarse). Idealmente es un profesional de la salud mental quien debemos consultar, pero no dudes en consultar con tu matrona, tu médico de cabecera u otro profesional del sistema de salud con el que puedas.

 

Procurar un abordaje empático y respetuoso es clave, y no siempre fácil de conseguir. Busca ayuda y confía en tu sentido común de quién es el que está dispuesto a ayudarte.

Es importante que no estés sola en un momento así. Busca primero en tu círculo íntimo esas personas que puedan acompañarte, y junto a ellos, el apoyo profesional.

 

Mi pareja- ¿La pareja ideal o una carga adicional ahora que eres madre? 

Es probable que durante el embarazo y los primeros meses posparto hayas empezado a descubrir aspectos de tu pareja que no imaginabas y que te sorprenden, a veces para bien, pero otras veces despertando en ti una sensación de tristeza, preocupación o desilusión.

 

Socialmente, las expectativas sobre las nuevas madres, lo que deben hacer, cómo deben hacerlo y cómo deben sentirse son muy altas y generan una sensación de soledad y agotamiento que para muchas mujeres pueden hacerse más pesadas si sus parejas comparten estas expectativas, no parecen tener muy claro su rol o están esperando que alguien les diga continuamente qué y cómo deben hacerlo.

 

Si además, en el proceso de adaptación al nuevo rol parental tu pareja tiene momentos en los que parece estar celosa del bebé o te expresa tristeza porque siente que no es tan importante o no se siente muy tenida en cuenta, pueden aparecer sentimientos encontrados en ti. Sentimientos de querer que te comprenda y te sostenga, pero a la vez de querer que no sienta lo que siente, o sentirte incluso culpable.

 

Intenta revisar también tus creencias y expectativas respecto al rol de tu pareja en los distintos momentos de la gestación y la crianza, pues a veces no nos damos cuenta de lo mucho que nos cuesta delegar o validar la forma en que él o ella hacen las cosas y sin querer saboteamos sus intentos de ser partícipes del proceso, por lo que terminan retirándose.

 

En algunas relaciones, esto puede ser una fuente de conflicto importante y por ello intentar abordar las dificultades lo más pronto posible, a través del diálogo, de la toma de decisiones conjuntas, de buscar espacios y momentos en los que podáis sentiros cerca como pareja y mirar juntos los cambios que estáis afrontando y los que vendrán, ayudará a que no todo lo que va sucediendo os sorprenda, si no que podáis anticipar algunas situaciones y organizaros juntos para afrontarlas de la mejor manera.

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