Maternidad y gestión de las emociones ¿Una montaña rusa sin control?

El embarazo y el posparto pueden llegar a ser una verdadera montaña rusa y, aunque no hay dos maternidades iguales, en algún momento todas sentimos cómo las emociones van y vienen con mucha intensidad… casi sin control ni tiempo para gestionarlas.



Y es que cuando eres madre, ya sea porque estás embarazada o porque ya tienes a tu bebé en casa, cualquier detalle puede ser un detonante inesperado: una canción de amor te hace llorar sin consuelo, lo mismo que te irrita que tu pareja olvide comprar el pan, o que la sonrisa de tu bebé te haga sentir que no hay nadie en el mundo más feliz que tú.

Pero quizás te estés preguntando: ¿cómo hago para que esta noria de emociones jueguen realmente a mi favor y me ayuden como madre, especialmente en el posparto cuando ya tengo a mi bebé en casa?

No hay una respuesta única a esta pregunta porque todas las madres sentimos de manera diferente. Pero sí hay algunas pautas que quizás puedan ayudarte a no desbordarte:

  1. No hay emociones buenas y ni emociones malas. Todas las emociones son válidas porque son tuyas y hablan de ti.

  2. Más que intentar controlar las emociones, te invitamos a reflexionar sobre ellas intentando hacer una pausa y plantearte preguntas que te ayuden a gestionarlas: ¿estoy triste… o necesito descansar? ¿me enfado con facilidad… o es que necesito más ayuda? ¿me siento incomprendida… o no me he tomado el tiempo necesario para expresar lo que siento?

  3. Intenta identificar un entorno seguro y respetuoso para dar rienda suelta a tus emociones cuando sientas que lo necesitas, como llamar a una amiga para dejar salir tu frustración, compartir con un grupo de lactancia tus preocupaciones, llorar de agotamiento en tus ratos de ducha, o quedar con los abuelos para extasiarte con los primeros balbuceos de tu bebé.

  4. Si no te sintieras cómoda expresando tus emociones en voz alta, podrías intentar escribir un diario. Puede ser solo para ti, o para compartirlo con tu pareja, o pensando en que le hablas a tu bebé. Hacerlo por escrito puede facilitarte que veas las emociones desde otro punto de vista, y te ayude a apreciar tus sentimientos como un verdadero tesoro.

Aunque en ocasiones puedas sentir que las emociones te juegan una mala pasada o que se te escapan de las manos, realmente te están cuidando. Piensa en las notificaciones del móvil, están ahí para decirte algo.

Por eso, resulta tan importante que en esta etapa única y tan intensa, como es el embarazo y el puerperio, te des permiso a sentir y a conectar con tus emociones. Porque además de cuidar de ti, te ayudará a cuidar y conectar con tu bebé.

Las etapas más sensibles del embarazo y posparto,

y cómo te pueden afectar.


Reconocer y dar un lugar a tus emociones es vital, pero más aún cuando eres madre, porque eso te ayudará a gestionar tu sensibilidad en el embarazo y el posparto, que es cuando tienes las emociones a flor de piel.

Y aunque cada maternidad se vive y se siente de manera única, queremos ayudarte a anticipar situaciones comunes que pueden desestabilizarte emocionalmente.

En el embarazo

  • Ya desde el embarazo es probable que estés más susceptible que de costumbre. Esto tiene que ver con una mayor vulnerabilidad: es fundamental que conozcas tus límites. Te estás preparando para el posparto, una etapa de incertidumbre en la que necesitarás de todos tus recursos para cuidar de ti y de tu bebé.

De 0 a 3 meses

  • Tu capacidad de empatizar se ha agudizado instintivamente para conectar con tu bebé y reconocer sus necesidades. Eso puede hacer que acciones tan cotidianas como ver las noticias, te resulten insoportables. Pero también te ayudará a tener una perspectiva más próxima a situaciones o personas que en otras circunstancias hubieses juzgado de manera diferente.

De 6 meses a 1 año

  • Probablemente tu bebé ya no llora cuando lo dejas al cuidado de otra persona. Te das cuenta de que está creciendo, y eso puede entristecerte o generarte nostalgia. Sientes que como madre, es urgente atesorar todos estos recuerdos porque no volverán: cada una de esas primeras veces es un hito en vuestra historia familiar. ¿Por qué no celebrar lo bien que lo habéis hecho y lo lejos que estáis llegando?

De 1 a 3 años

  • ¡Es un gran momento! Tu bebé sigue creciendo, se expone a nuevos estímulos que le llaman la atención, y tú, que solo tienes ojos para él, ya no eres su centro de atención. Puede que esto te haga sentir triste, celosa o incluso enfadada. Y también feliz, satisfecha y orgullosa de ver cómo le has dado todo lo que necesita para que se sienta seguro explorando el mundo que le rodea. En este tira y afloja de emociones, recordarás que además de madre, también eres una persona con vida propia, y puede que te invada la incertidumbre del “¿y ahora qué?”, a la vez que sientas una oleada de ilusión por pensar en nuevos proyectos, o retomar tus relaciones con amigos o más momentos de pareja.

Como verás, cada una de las emociones deben tener su espacio para ayudarte a crecer como madre y como persona. Esto te ayudará a ejercer tu rol maternal, especialmente en los primeros meses del posparto, y dará el equilibrio necesario a tu bebé para gestionar los estímulos en el desarrollo de cada etapa.

Si no te sientes segura con la gestión de tus emociones o deseas profundizar más para encontrar el equilibrio, te invitamos a que explores en DANA pautas y prácticas de matrescencia que ya han ayudado a otras madres que, como tú, quieren vivir con plenitud la maternidad.


Ahora, nos gustaría conocer qué emociones vives o has vivido con mayor intensidad en el embarazo o en el posparto. ¿Hay alguna que te haya sorprendido especialmente?


Comparte en comentarios tu experiencia. Estaremos encantados de leerte.








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