Estoy embaraza… ¿y ahora qué?

Estás subida en un tren que va a gran velocidad, donde todo pasa muy de prisa. En un abrir y cerrar de ojos puedes viajar al futuro y ver cómo serás dentro de 9 meses, un año, dentro de 10 años… Pestañeas y retrocedes en el tiempo: te ves cuando eras pequeña y recuerdas fechas especiales como cumpleaños, momentos únicos como cuándo aprendiste a montar en bicicleta, o aquel primer día en el cole… Te tocas la barriga y sientes que la vida empieza a crecer dentro de ti, y de repente, todo se detiene. ¡Estás embarazada!


Es el momento que llevas tanto tiempo esperando y sientes cómo un sin fin de emociones recorren tu cuerpo; o quizás es una noticia que te ha llegado por sorpresa, que no esperabas, y las emociones te embargan igualmente.


¿Y ahora qué?



No es raro que experimentes un carrusel de emociones contradictorias. Que a esa alegría se sume la pena porque ya empiezas a despedirte de la vida antes de la maternidad, por esta etapa que cierras. El miedo, porque no sabes cómo vas a ser como madre, o por si algo en el embarazo no sale como deseas. El enfado, porque quizás tu entorno no reacciona como esperabas, o porque hay algunas cosas que no te encajan sobre la maternidad en nuestra sociedad.


Estás más sensible, y eso está bien, porque te ayudará a conectar con tu bebé y sus necesidades. Empiezas desde ya a crecer como madre.


Puede que de ahora en adelante sientas que todo gira en torno al bebé, y que te abrumes no sólo por esta nueva e importante responsabilidad, si no también por las expectativas sociales que recaen sobre ti en tu rol de madre.


Es muy usual que, en el escenario de la maternidad, destaque por encima de todas las cosas la importancia de llevar una vida saludable por el bienestar del bebé, pero piensa que también es una oportunidad muy especial para cuidar mejor de ti: bajar el ritmo y controlar el estrés, comer más sano, hacer ejercicio…


Lo fundamental es que encuentres dentro de ti qué clase de madre quieres ser, y que poco a poco vayas trabajando para que tu entorno te lo permita, haciendo los ajustes que necesites en tu hogar, tu familia, tu horario, tu carrera profesional…


En Dana te acompañamos en esta búsqueda de tu propia maternidad desde un enfoque muy íntimo y personal, con la tribu de madres que comparten sus vivencias; y también con información contrastada científicamente para que conozcas de antemano cuáles son los cambios más transcendentales en la matrescencia y puedas tomar las mejores decisiones sintiéndote segura de ti misma como mujer y como madre.


La neurociencia y la conducta maternal.

La neurociencia ha comprobado que durante el embarazo el cerebro se modifica tanto como durante la adolescencia. Estas modificaciones favorecen la “conducta maternal”, potenciando capacidades y habilidades de la mujer para cubrir las necesidades de su bebé, y así garantizar la supervivencia de la especie.


Este proceso no es exclusivo de madres biológicas: se ve también en sus parejas, o en familias que acogen y adoptan. Y la conducta maternal abarca no solo cómo te comportas, sino también cómo piensas o te sientes; por eso te cambia más allá de la relación con tu bebé.


Quizá ya estés notando algunos de estos cambios. Uno de los más comunes y evidentes es el que llaman baby brain: es la falta de memoria, la dificultad para verbalizar pensamientos, o para prestar atención. No es que estés perdiendo capacidades, ¡al contrario! Tu cerebro está haciendo una poda neuronal y se está especializando en lo realmente importante, el cuidado de tu bebé. Puedes sentir en estos meses de embarazo que, sin ser consciente, hay cosas que antes eran relevantes para ti y que ahora carecen de total importancia; y por el contrario, ya te estás fijando en otros estímulos que te ayudan a desarrollar tus nuevas habilidades de madre.


Es muy importante que tengas presente el valor que tienen estos cambios y del poder de transformación de tu cuerpo, ya que solo así serás consciente de las capacidades que tienes como madre, y de la supremacía de tu maternidad sobre las opiniones y recomendaciones de terceros.


Por el contrario, el desconocimiento de este potente proceso de adaptación que es la matrescencia, puede que equivocadamente te ancle en tu entorno como una madre distraída, torpe, o lenta.


Como verás, en Dana le damos especial importancia a la información científica porque es el primer escalón para empoderarte en tu matrescencia. Por eso, en la última actualización de contenidos de Dana, hemos trabajo programas de preparación a la maternidad pensados especialmente para mujeres embarazadas o que estén planificarlo estarlo, tales como:


  • Cambios físicos en el primer, segundo y tercer trimestre de gestación.

  • Claves de alimentación.

  • Descanso en el embarazo.

  • Comprendiendo la transformación.

  • Pensamientos y emociones en el segundo y tercer trimestre de embarazo.

  • Pensamientos y emociones en el parto.

  • Construir redes de apoyo, la tribu.


Si quieres conocer qué más hemos preparado con especial atención para que vivas una experiencia plena durante el embarazo, te esperamos en Dana.