S.O.S. ¡Madre en apuros!

Te despiertas por la mañana y tienes toda una larga lista de tareas por hacer. Te has propuesto hacer lavadoras, ir a la compra, arreglar un poco la casa, dejar algo de comida hecha para los próximos días y, por supuesto, estar al 100% por tu bebé. De hoy tampoco pasa que te des una buena ducha y que llames a una amiga para reactivar tu conexión con el mundo exterior. Por supuesto, no faltará un paseo con tu bebé a media mañana para que le dé el solete y otro a media tarde para que haga la siesta en el cochecito mientras le da el aire fresco.


Las horas van pasando y los planes van cambiando. ¡No importa! Porque como madre has adquirido un bonus extra en adaptabilidad y aceptación de los cambios. Así que, si se te complica la mañana pones al bebé en la ventana con un ventilador para que le dé el aire a la vez que toma el sol; ya eres una verdadera experta haciendo magia con los sobrantes de comida que hay en la nevera; el orden en casa a estas alturas está sobre valorado; tus amigas saben que siempre estarás ahí para ellas; y como cualquier madre, la ducha puede esperar a días mejores.



Todo esto que nos tomamos con humor es, ciertamente, una carga mental y emocional para cualquier madre, especialmente en el embarazo y el posparto. Asumir todas las responsabilidades de la noche de a la mañana ahora que eres madre 24 horas, puede ser un agente de estrés importante que te genere malestar o incomodidad en tu nuevo rol. ¡Y no queremos entrar en materia hablando de cómo todo esto es exponencial con la vuelta al trabajo!


Es muy común que las madres intenten convertirse en supermujeres cuando se quedan embarazadas o cuando llegan con el bebé a casa. Los motivos pueden ser muchos: revolución hormonal y emocional, estereotipos sociales, reconocimiento en el círculo más íntimo, sensación de responsabilidad, y un largo etcétera. No importa tanto el desencadenante, como sí importan las consecuencias: acumulación de tareas y, seguramente, también de culpa y frustración.


Como esta sensación de responsabilidad, así como las emociones de malestar son regulables, en Dana proponemos un programa titulado Exprime tu día, en el que acompañamos a las mujeres en esta primera vorágine de nuevas obligaciones que supone la maternidad, ofreciendo recursos para descubrir dos cosas aparentemente sencillas, pero profundamente transformadoras:


- Todo aquello que, desde ahora, no vas a hacer, con herramientas para tomar esa decisión con firmeza y calma, y soltando ese lastre sin remordimientos.


- Todas aquellas cosas que sí vas a hacer, porque son más urgentes o importantes, o porque te resultan más satisfactorias, con métodos e ideas para organizarte mejor, ahorrando tiempo y esfuerzo en tus responsabilidades diarias.


En definitiva, queremos mostrar un posible camino más amable con la salud mental de la madre que ofrezca alternativas para una organización familiar que genere menos estrés y más alegrías.


¿Quieres descubrirlo con nosotros?


Maternidad: descanso mental vs organización familiar

Pareciera como si la maternidad llevara consigo un contrato en el que las madres aceptaran abnegadas que nunca más habrá paz mental y que esta tiene todas las de perder cuando entra en lucha con la organización familiar.


Y es que cuando la organización familiar pasa a ser una carga mental para la madre, no significa que deba organizarse mejor, optimizar el tiempo, o ser más eficiente. Significa sencillamente que “no llega a todo” y que “para que algo entre, otra cosa deberá salir”.


Es decir, si quieres salir con tu bebé a dar un paseo cada mañana para que os dé el sol y disfrutar de un momento apacible, hay alguna tarea de casa que deberás dejar sin hacer, como limpiar los lavabos o planchar.


El truco está en decidir qué es lo realmente prioritario, tenerlo claro, y si hace falta escribirlo. De la misma manera, decidir qué estás dispuesta a “sacrificar” porque, bien visto, tampoco es importante, ni urgente, ni te reporta ninguna satisfacción.


Por qué no pensar también en aquellas cosas que no hace falta que hagas tú personalmente y que, sin embargo, sí te reportarían calma y bienestar, como tener las camas hechas o el suelo barrido. Aunque nadie haga las cosas como las haces tú, el reparto de tareas es una buena estrategia para encontrar la calma mental.


Los cambios pueden asustarte o hacerte sentir incómoda al principio; si poco a poco te permites ir “soltando”, seguramente encuentres un equilibrio en el que te encuentres más cómoda gestionando con habilidad la organización familiar en beneficio tu bienestar mental.


Otros pequeños cambios que puedes ir incorporando y que te ayudarán a vivir el día a día sin una dosis extra de estrés, pueden ser:


1. Acabar antes de empezar algo más.

2. Hacer lo imprescindible antes que lo máximo posible.

3. Ajústate a las necesidades y expectativas reales y no a un plan exhaustivo o a una idea perfecta.


Si encuentras que este camino alternativo de la organización familiar en la maternidad puede ser de utilidad para ti, te invitamos a descargar la app de Dana y explorar el contenido completo del Programa Exprime tu día para recoger más recursos y herramientas que te ayuden en tu día a día.


Y si te has preguntado alguna vez cómo acceder a esa parte de ti que está en calma, esa mente tranquila que sabe reconfortarse tras la tormenta, te animamos a escuchar este podcast con Jordi Gómez en el que nos explica cómo reconectar con nosotros mismos.