5 cosas sobre la lactancia que toda madre debe saber

La lactancia suele generar muchas dudas y preguntas incluso durante el embarazo. Hoy intentaremos acompañarte entre madres y profesionales de la matrescencia para juntos encontrar respuestas y calmar esa posible incertidumbre que puede generarte la lactancia.


Empecemos por el principio, ¿te parece?


¿Qué es la lactancia humana?

La lactancia humana es el alimento que la naturaleza ha previsto para los bebés en sus primeros años. Además de ser un alimento perfecto que cubre todas las necesidades nutricionales de una criatura en sus primeros seis meses de vida, la lactancia humana promueve toda una serie de comportamientos que favorecen el vínculo entre la madre y su criatura, el contacto piel con piel, la mirada, las caricias, el lenguaje, entre otros.


Cuando das lactancia humana a tu bebé, no estás simplemente dándole de comer, estás alimentando también su cerebro al mirarle, tocarle y hablarle. Estás construyendo un vínculo afectivo a través de la alimentación.



¿Qué es necesario que se active para que la lactancia se ponga en marcha?

El pediatra y experto en lactancia Carlos González dice que hacen falta solo dos cosas: una madre y un bebé. Podríamos añadir que hace falta que fluya la oxitocina, la hormona del vínculo y las emociones positivas. Es necesario que la madre confíe en sí misma y en su bebé, que esté tranquila y la criatura también.


Lo ideal es que la lactancia se inicie en la primera hora después del nacimiento, que la madre y su criatura se encuentren piel con piel y que no haya interrupciones hasta que el bebé encuentre el pezón y se enganche.



¿Qué pasa si surgen complicaciones o si escojo la lactancia artificial?

Cuando las condiciones ideales no se cumplen, la lactancia puede empezar con dificultades y, ante las dificultades, puede aparecer la culpa y el estrés.


La culpa es una emoción compleja que provoca estrés y con el estrés se produce adrenalina, hormona contraria a la oxitocina y que puede incluso disminuir la producción de leche. En estos casos y, si es tu opción intentar continuar con la lactancia humana, posiblemente lo más adecuado es que pidas ayuda a la matrona o a un asesor de lactancia para que te oriente y consigas la serenidad necesaria para tomar las mejores decisiones para ti y tu bebé.

Sin embargo, si no continúas con la lactancia humana porque existen complicaciones o porque no es tu deseo, la lactancia artificial es un sustituto nutricional validado para la alimentación de tu bebé.


Como hemos dicho, el momento de alimentar a tu bebé es un momento para crear vínculos, para alimentar el cuerpo y la mente, y esto puedes hacerlo con la lactancia humana y también con la lactancia artificial.


¿Cada cuánto debo alimentar a mi bebé?

La lactancia humana es “a demanda”, esto significa, cuando la criatura lo pida, sin reparar en los tiempos sino en sus necesidades.


Puedes pensar: “¡será muy duro!”, “dormiré pocas horas”, “no puedo estar siempre disponible”… la realidad es que la lactancia humana puede ser muy exigente y, lo es aún más cuando la madre asume el resto de responsabilidades en el cuidado del bebé y del hogar.


Poner la lactancia en el centro de tus prioridades puede que te motive a delegar aquellas otras tareas en las que no eres imprescindible y así evitar sumar cansancio y estrés. Piensa quién puede ayudarte: tu pareja, abuelos, amigas, otras madres… ten en cuenta que para cuidar necesitas ser cuidada.



¿Por qué a veces mi bebé se “pelea” con la teta o ya no le hace tanto caso como antes?

La lactancia humana cambia como cambia la criatura. Al principio tu bebé estará más concentrado en comer y, conforme va cumpliendo meses, le interesará más el mundo y todo lo que pasa a su alrededor. Se distraerá, pegará “tirones” y buscará nuevos estímulos. Es normal, tú bebé está creciendo.


Con el tiempo aparecen lo que llamamos “crisis de lactancia” o “crisis de crecimiento”. Son momentos en los que la criatura necesita que produzcas más cantidad de leche para proveer su desarrollo y empieza a mamar más a menudo y puede incluso estar más inquieto.

Saber que estas crisis existen te puede ayudar a relajarte y disfrutar, porque sabes que tu leche sigue alimentando de la mejor manera a tu bebé…¡aunque en días puntuales tengas que estar amamantando cada cuarto de hora! es parte del proceso evolutivo de esta etapa.


Para terminar, nos gustaría que tuvieras en cuenta que la lactancia humana no tiene por qué ser “lo mejor”, sólo tú puedes valorar qué te aporta y cómo te sientes al dar de mamar. Y elegir amamantar, o elegir dar leche artificial, debería ser una decisión meditada y personal. ¡Una de las muchas decisiones que deberás tomar ahora que eres madre!


Si sientes que con el tiempo te surgen más preguntas o dudas sobre la lactancia, el destete o los cambios que experimentas en ti a lo largo de tu evolución como madre, en Dana encontrarás contenido contrastado científicamente que responde a cada una de las etapas de la matrescencia y una tribu de madres que acompañan con su experiencia.


Te invitamos a que entres y nos conozcas.